Operación Libertad

Guaidó inició la «Operación Libertad» con una marcha masiva y el objetivo de presionar al dictador para provocar su caída. En sus palabras se resalta que esto lleva tras de sí un acuerdo externo, al afirmar «Vamos a entregar la tarea bien hecha, Venezuela, vamos a entregar la misión completa», es decir que ha asumido un compromiso que abre la puerta a algo que advierte que está por pasar. Agregó «¡Tiembla el Palacio de Miraflores!» y «Ahora sabemos que la libertad no es gratis ni fácil».

Luego fueron detenidos varios legisladores y hubo varios heridos. Explicó que «serán conformados comandos para la libertad», una estructura compuesta por «células que movilizarán a la base opositora», lo que estima que es el diseño de una estructura de choque que quizás esté configurada desde los Estados Unidos o sea solo el portal de algo que se espera.

Por su parte, el dictador Nicolás Maduro continúa usando los mecanismos del manejo de masas en su forma de comunicar para el convencimiento del pueblo que sigue creyendo las mentiras de un «líder» títere de Cuba. En este contexto utiliza los principios en el manejo de masas que ha usado e ideado Goebbels y que los enumera René Galván Heim en El llanto de Orfeo:

  • «El principio de simplificación y del enemigo único: Se crea la idea que hay un enemigo a vencer, adopta una idea, un único símbolo; individualizar al adversario como ese enemigo a vencer»: Habla de ataques terroristas al sistema eléctrico, habla de un ataque «cibernético» y que fueron «cometidos por los Estados Unidos y por la oposición».
  • «El principio del método de contagio: Se unen a todos los adversarios en una sola categoría y todos persiguen el mismo objetivo, una suma individualizada. Aquí entra la categoría de Laclau de dividir a la población en pueblo y antipueblo…»: El chavismo dominado por el G2 cubano se ha aliado a los grupos terroristas, los colectivos chavistas, las bandas criminales de todo tipo y el narcotráfico que convirtieron a Venezuela en un narcoestado. Las FARC, el ELN, los mercenarios rusos y los grupos radicales islámicos como Hamas y Hezbollah, entre otros, están desangrando el país.
  • «El principio de exageración y la desfiguración: Se convierte cualquier circunstancia, noticia no propicia o anécdota por pequeña que sea, en una amenaza grave a la población que lo sigue…»
  • «El principio de vulgarización: Toda propaganda debe ser popular, adaptándola al nivel de la inteligencia y de la comprensión de quienes lo siguen. Mientras más grande sea la masa a convencer, más pequeño debe ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su compresión es escasa, y además tienen gran capacidad para olvidar…»
  • «El principio de orquestación: La propaganda debe de limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo en el mismo concepto sin fisuras ni dudas…»
  • «El principio de renovación: Emitir constantemente información y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda, el público ya este interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de las acusaciones…»
  • «El principio de silenciación: Acallar los cuestionamientos sobre los que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario. También contraatacar disminuyendo la credibilidad u objetividad de quienes se opongan, aún con razones que no tengan que ver con afinidad política o crítica veraz. El Ministerio de Propaganda se apoderó de todos los periódicos y lentamente colocó periodistas afines para publicar lo que deseaban, y con esto denostar a los disidentes que terminaron ejecutados o presos».
  • «El principio de transfusión: La propaganda opera siempre desde el sustrato preexistente, un mito nacional, un complejo de odios y prejuicios creando argumentos que desatan actitudes primitivas…»
  • «El principio de unanimidad: Convencer a mucha gente de que se piensa “como todo el mundo”, creando con esto una falsa idea de unanimidad mediante los generalizadores: “todos”, “nadie”, “siempre” o “nunca” unifican la manera de pensar suprimiendo de paso la individualidad».

Venezuela aún no ha podido entender cómo un solo hombre manipuló y sigue manipulando a las masas, dividiendo al país y empujándolos de tal modo a su propia destrucción, mientras una lucha sangrienta se produce en la calle cada día, pidiendo la caída de ese mismo dictador que los aniquila y los seduce. Dos fuerzas de choque que son un mecanismo perfecto para continuar repitiendo acciones que los entretienen, mientras Maduro sigue ganando esta batalla.
 

Artículo subido por Iván Grattone.

Comentarios

María Celsa Rodríguez Mercado

Abogada y escritora. Vicepresidente de la Fundación Latinoamérica Libre, analista del Círculo Acton Chile y directora de ChacoRealidades.