Por qué el aborto es un genocidio

Imaginen dentro de una década a un niño de 8 o 9 años de edad preguntando: «Mamá, ¿qué hacías en esta foto con un pañuelo verde?».

—Muy simple, esa madre le dirá a su hijo que estaba militando por los derechos de la mujer.

¿Y los derechos de la vida humana que una mujer embarazada está gestando?

—No lo sé, dígamelo Ud.

Bien. Cuando alguien milita por los derechos de la mujer pero no por los derechos de la vida humana que esa mujer está gestando en caso de estar embarazada, entonces dicha militancia es como mínimo discriminatoria y como máximo genocida, más aún si esa vida humana en gestación llegase a ser también del sexo femenino.

—¿Por qué es discriminatoria esa militancia?

Porque en el caso de una mujer embarazada, se está militando solamente por la mujer y no por la vida en desarrollo que lleva en su vientre, es decir que favorece a una vida en perjuicio de otra. Esto se ajusta exactamente a la definición de discriminar:

discriminar

Del lat. discrimināre.

  1. Seleccionar excluyendo.
  2. Dar trato desigual a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo, de edad, de condición física o mental, etc.

—¿Y por qué es genocida?

Vamos otra vez a la definición del vocablo correspondiente:

genocidio
Del gr. γένος génos ‘estirpe’ y -cidio.

  1. Exterminio o eliminación sistemática de un grupo humano por motivo de raza, etnia, religión, política o nacionalidad.

Los partidarios del aborto legal, seguro y gratuito pretenden que el Estado intervenga aplicando una ley a favor del asunto, y que todo se pague con el dinero de los honorables contribuyentes mediante artilugios legales denominados «subsidios» o «subvenciones», sin importar si esos contribuyentes adhieren o no a tal postura.

Por otra parte, el Estado es una entidad política cuyas acciones, lógicamente, están basadas siempre en motivos políticos. Y las vidas humanas en desarrollo desde la fecundación hasta el nacimiento forman un grupo humano. Recordemos que la ciencia ha definido la existencia de la vida humana desde el momento de la fecundación.

En este momento hay que hacer algunas precisiones conceptuales: «concepción», en su acepción original, genuina, de uso general no manipulado, es y ha sido siempre equivalente de «fecundación». La fecundación es la unión del espermatozoide y el óvulo, es el comienzo del nuevo ser, marca el inicio del embarazo, tal como dicen la mayoría de los diccionarios generales y lo que indican la mayoría de los textos médicos. Hoy en día, algunos intentan disociar concepción de fecundación e identificar concepción con implantación terminada.

Volviendo al punto, para que exista un genocidio según la definición de este vocablo, deben existir un grupo humano y motivos –que en este contexto son políticos– para su eliminación sistemática. Y esa eliminación es sistemática porque sigue o se ajusta a un sistema, que en este caso es de leyes.

Por lo anterior, si algún día se pusiera en marcha la mencionada ley, no sería temerario definir la situación posterior como un genocidio, o lo que es lo mismo, el asesinato burdamente legal y a mansalva de vidas humanas en desarrollo que además son inocentes e indefensas.

Tal como se puede ver, todo lo anterior no tiene un ápice de subjetividad ni tergiversaciones o conceptos tendenciosos, sino que se trata de una opinión compuesta por argumentos válidos, basados en definiciones y fundamentados en la lógica, la razón, la sensatez y los datos de la realidad.
 

Este video demuestra en forma irrefutable y categórica que existen deficiencias y taras mentales que son contagiosas.

 

Comentarios

Ricardo Portilla

Informático. Analista de Sistemas de Computación. Librepensador, escritor y documentalista. Webmaster de Diario El Despertador.