Religiones versus ciencia y tecnología

Cuando la gente se enferma, va al hospital y le pide salud a Dios; y cuando se sanan le dan gracias a Dios o a la divinidad que sea según la religión que profesen. Sin embargo, no terminan sanándose gracias a dios alguno, sino gracias a la ciencia y a la tecnología. Nunca escuché a nadie decir «Me sané gracias a la medicina moderna y a los aparatos que tienen ahí adentro» cuando salen del hospital.

Cuando alguien se salva de una enfermedad o un accidente, los creyentes dicen «fue gracias a Dios», y cuando alguien se muere, «fue la voluntad de Dios», siendo que un Dios de inmensa bondad e infinitamente misericordioso debería salvar siempre a todo el mundo.

Si pedir salud a Dios fuera realmente efectivo, la gente se internaría en las iglesias. Allí no se depende de nadie (ni médicos, ni enfermeros, ni nada), es gratis, no se necesita seguro de salud ni medicina prepaga, solo habría que rezar algunos Padre Nuestro y unos cuantos Ave María, y asunto solucionado. Pero todos sabemos que nadie hace eso, simplemente porque no funciona.

Estamos en pleno siglo XXI y la mayoría de la humanidad todavía no entiende que después de 120.000 años de evolución del ser humano moderno, la ciencia y la tecnología han solucionado en los últimos 300 años casi todos los problemas que no han sabido resolver todas las religiones juntas en más de 40 siglos, equivalentes a 4.000 años, que no es poco.

A pesar de eso, las personas no se dedican a rezar porque da resultado, sino porque tienen la enraizada necesidad de creer sin más motivo que la creencia misma. La fe mueve montañas, pero la razón vuelve a ponerlas en su lugar.

Por mi parte prefiero confiar en la ciencia y en la tecnología, porque son cosas que funcionan de verdad.

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Ricardo Portilla

Informático. Analista de Sistemas de Computación. Librepensador, escritor y documentalista. Webmaster de Diario El Despertador.