El problema en la mentalidad del ciudadano promedio argentino

Uno de los problemas más graves de Argentina es que la gran mayoría de la población todavía tiene una mentalidad híbrida entre lo medieval y lo colonial, porque se sienten como siervos vasallos (contribuyentes) de un señor feudal (el Estado) y necesitan un virrey (presidente) que los gobierne, un capitán general (legislador) que los proteja, una audiencia (jueces) que administre justicia o que simule hacerlo, y hasta un sacerdote (Papa) que los guíe espiritualmente. Estamos varios años-luz atrasados con respecto a otros pueblos realmente desarrollados.

Tomemos por ejemplo el caso de un pueblo históricamente belicoso como los alemanes, que siempre quisieron ser los dueños de Europa. En la antigüedad, cuando eran un montón de tribus desparramadas en el norte del continente, su pasatiempo favorito era conquistar territorios y arrasar con cualquiera que se cruzara en su camino. Ni siquiera el poderoso Imperio Romano pudo dominarlos por completo. Después los germanos desarrollaron su propio imperio y siguieron teniendo conflictos que se iniciaban por el más mínimo motivo. Si un germano iba paseando con su esposa y un galo la miraba, inmediatamente se disparaba un conflicto que podía durar años.

En el siglo XX, los alemanes se propusieron conquistar todo lo que pudieron, en forma rápida y mediante la guerra. Entonces se tuvieron que juntar las demás potencias militares del mundo para pararles el carro. Y esto ocurrió dos veces, hasta que por fin entendieron –después de casi 2.000 años de historia, desde las épocas de la Germania Magna– que un continente no se conquista mediante la guerra, sino mediante el comercio.

Posteriormente, los alemanes dedicaron la segunda mitad del siglo XX a desarrollar una economía abierta y de libre mercado. Eso los convirtió nuevamente en una potencia –esta vez económica más que militar– en apenas dos o tres décadas. Hoy Alemania tiene la batuta del euro, y si ellos estornudan, al resto de Europa le da diarrea. Mientras tanto, en Argentina todavía seguimos padeciendo al peronismo. ¿También nos llevará unos 2.000 años entenderlo?

La foto representa cómo se siente y cómo se ve a sí mismo un ciudadano argentino promedio (el siervo vasallo), rindiéndole culto a su rey (la casta parasitaria política y sindical).

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Ricardo Portilla

Informático. Analista de Sistemas de Computación. Librepensador, escritor y documentalista. Webmaster de Diario El Despertador.