Una demostración de por qué los argentinos escapamos y seguiremos escapándole al peso

Hoy les voy a contar con una nota autobiográfica las consecuencias de vivir en un país sin moneda y por qué el argentino “de a pie” le escapa al peso.

El 9 de junio de 2000, estando casado y criando tres hijos cumplí –eso creía– el «sueño de la casa propia». Ese dia compré una vivienda de cuatro ambientes y un departamento de dos al fondo, en el terreno en la calle Cervantes al 3500 en la localidad de Rafael Calzada, partido de Almirante Brown. La operación se hizo en pesos/dólares (aún estaba vigente la convertibilidad) con un adelanto y cuotas mensuales fijas de 590 pesos o dólares.

Hace unos días vi a un amigo de tendencia socialdemócrata decir en Twitter: «A mí me importa tres pepinos el dólar ya que veraneo en Mar de Ajó». Sí, créanme, me ardían los ojos pero leí eso.

Hoy 23 de enero de 2020, a diecinueve años y medio de la aventura de la «casa propia», vivo en el barrio de La Paternal, y hace unos días vi desde el colectivo un cartel de una parrilla que mostraba el importe que me hizo recordar la cuota de mi casa pero convertida en una rica comida.

Argentina, año 2020: Un pollo con papas fritas a 590 pesos, lo mismo que valía la cuota de una casa en el año 2000.

Sí señores, por lo que hace veinte años se pagaba la cuota mensual o el alquiler de una cómoda vivienda para una familia numerosa, ubicada sobre calle pavimentada con luz, gas, agua corriente y lo único que no tenía eran cloacas, hoy se compra una comida para… ¿cuatro personas?

Aquí queda claro el empobrecimiento que hemos sufrido en estos años. Pero voy a clarificar un poco más la diferencia de haber tenido una u otra moneda (peso o dólar): en aquel momento, tener $ 590 o U$S 590 era lo mismo. Dejemos las opiniones sobre si era o no real el «1 a 1» (un peso = un dólar), para mí era perfectamente real y sostenible en el tiempo junto a otras políticas económicas.

En el país actual de los 12 o 15 –ya me perdí– tipos de dólar, haremos una comparación tomando el valor de U$S 1 = $ 80 (¿dólar periodista?). Supongamos aún guardo $ 590, es decir que hoy tengo U$S 7,40; y supongamos que aún guardo U$S 590, o sea que hoy tengo $ 47.200.

¿Quieren otra comparación “gráfica”? Pagué la casa con U$S 70.000 o $ 70.000. Si hoy tuviera $ 70.000, compraría U$S 875; y si hoy tuviera U$S 70.000, compraría la misma casa o una muy parecida.

Esta “historia personal” es la de millones de argentinos que me leen y se identifican, ¿o no? Entonces no es muy difícil preguntarse o responderse: ¿qué hace pensar a nuestros políticos pobresistas que los argentinos vamos a ahorrar en pesos, ya sea mágicamente, por obligación, ley, DNU o lo que se les ocurra?.

Jamás vamos a pensar en una moneda que la casta política local, debido a sus constantes desmanejos, la ha convertido en papel pintado.

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Guillermo Lanfranconi

Abogado especializado en marcas y patentes. Activista por los derechos ciudadanos, analista y asesor en temas de gasto público. Conferencista y autor de los libros Yo pago, tú pagas, ellos gastan y Ellos Gastan 2002. Columnista en Casado con el campo (AM 570 Radio Argentina) y en Pregón Agropecuario.